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#YoMeQuedoEnCasa

16 marzo, 2020

IMG_5777Estamos viviendo unos días de gran excepcionalidad e importancia, y seguro que como yo, muchos tenéis un cúmulo de emociones y sentimientos encontrados. Se trata de un momento de novedad absoluta en la que la incertidumbre puede que nos juegue malas pasadas. Muchos nos habéis pedido nuestra opinión, nuestro consejo, nuestra experiencia. Y más allá de que nos lo hayáis pedido, nos sentimos con una gran responsabilidad ante esta comunidad tan bonita que hemos creado de compartir un mensaje de tranquilidad y responsabilidad que es como nosotras lo estamos viviendo. El post de hoy, igual que la situación, será algo especial. Un post donde primero os quiero hablar de mi opinión sobre la situación, después sobre cómo me siento, para terminar compartiendo como lo llevamos en casa y algunas cosas que nos están funcionando.

QUÉDATE EN CASA, ES RESPONSABILIDAD DE TODOS.

Yo no soy médico ni científico, así que no entraré por aquí, pero si una cosa tengo clara es que independientemente de la gravedad médica que supone el Coronavirus, estamos ante una pandemia mundial. Lo habréis oído por activa y por pasiva: se trata de un virus que se contagia muy rápidamente y nuestros sistemas sanitarios no lo van a soportar. PUNTO.

¿Sabéis qué supone esto? Que no tenemos ni personal sanitario, ni instalaciones ni material médico suficiente para todo el mundo. Y eso significa que habrá que elegir entre quien curamos y quien no. Dicho esto, ya está dicho todo.

Por una vez la vida, dejemos de mirarnos el ombligo y pensemos más allá. Hay que hacer PIÑA. Y hacer piña significa un gran sacrificio pero que dará fruto en seguida: parar la expansión del virus, “des-saturar” los hospitales.

HAY QUE QUEDARSE EN CASA (en la medida de lo posible) y HACER CASO a lo que nos indiquen los organismos oficiales.

Evidentemente muchos profesionales no lo podrán hacer, empezando por los sanitarios, personal de limpieza, comercios de alimentación, mensajería, y tantos otros más. ¡Desde aquí un enorme abrazo! Especialmente a los sanitarios que están trabajando día y noche, doblando turnos, y poniendo en riesgo su salud y la de los suyos por todos nosotros. Ellos son los verdaderos HÉROES de la historia.

Pero desde aquí también quiero dar las GRACIAS  a todos los que siendo más fácil dejar los niños con los abuelos, han decidido pasar del “quedar bien” y se han instalado en casa. Los que han cerrado sus comercios asumiendo el riesgo y la pérdida que supone. Los autónomos que saben que no van a cobrar sin trabajar, i aún así lo dejan por todos. ¡Solo así conseguiremos pararlo!

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Espero de corazón que el gobierno sepa gestionarlo debidamente y ayude sobre todo a autónomos y PYMES, el motor económico de este país para que esto quede en un pequeñp bache.

Para los que sigáis dudando de la gravedad del asunto, os dejo aquí un artículo que me pasó una gran amiga mía y compañera: AQUÍ.

Por favor, cuanto antes lo hagamos, antes terminaremos.

ME SIENTO ASÍ.

¿Y cómo me siento? ¿Cómo lo llevo? Me habéis preguntado muchos.

Pues como os he dicho, tengo dentro un cúmulo de emociones y sentimientos. Por supuesto algunos son negativos… El primero es la incertidumbre. ¿Cuanto durará esto? ¿Lo estaremos gestionando bien? ¿Daremos la altura como humanidad? También el miedo. Por mi abuela, por mis padres, por todos los que quiero. Miedo a ponernos enfermos y que no nos puedan atender. Miedo a que fracasemos como comunidad, a las pérdidas económicas.

Pero mi naturaleza es de ser positiva y confiada. Por eso la balanza de lo positivo supera con creces lo negativo. Esto, queridos amigos, es una OPORTUNIDAD para aprender muchas cosas y crecer como personas. Una oportunidad para demostrar que juntos somos invencibles. De todas las catástrofes surgen cosas maravillosas, y las personas somos capaces de sacar todo lo mejor de nosotros mismos.

Gracias a esto estamos dando un pequeño respiro al planeta. ¿Qué es lo que no estamos haciendo bien? Estamos ganando tiempo para reflexionar, ser críticos con nosotros mismos, valorar todo lo que tenemos. El miedo a perderlo, a veces es el mejor remedio para darle el valor que tiene.

Es una oportunidad para jugar con nuestros hijos, tener esas conversaciones que a veces el día a día no nos permite tener, y entender que estar con nuestra pareja, nuestros hijos sin hacer nada en concreto no es perder el tiempo, sino tiempo de calidad.

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De todo lo que he recibido estos días, lo que más me ha gustado es un escrito del psicólogo F. Morelli que os transcribo a continuación:

“Creo que el universo tiene su manera de devolver el equilibro a las cosas según sus propias leyes, cuando estas se ven alteradas. Los tiempos que estamos viviendo, llenos de paradojas, dan que pensar…

En una era en la que el cambio climático está llegando a niveles preocupantes por los desastres naturales que se están sucediendo, a China en primer lugar y a otros tantos países a continuación, se les obliga al bloqueo; la economía se colapsa, pero la contaminación baja de manera considerable. La calidad del aire que respiramos mejora, usamos mascarillas, pero no obstante seguimos respirando…

En un momento histórico en el que ciertas políticas e ideologías discriminatorias, con fuertes reclamos a un pasado vergonzoso, están resurgiendo en todo el mundo, aparece un virus que nos hace experimentar que, en un cerrar de ojos, podemos convertirnos en los discriminados, aquéllos a los que no se les permite cruzar la frontera, aquéllos que transmiten enfermedades. Aún no teniendo ninguna culpa, aún siendo de raza blanca, occidentales y con todo tipo de lujos económicos a nuestro alcance.

En una sociedad que se basa en la productividad y el consumo, en la que todos corremos 14 horas al día persiguiendo no se sabe muy bien qué, sin descanso, sin pausa, de repente se nos impone un parón forzado. Quietecitos, en casa, día tras día. A contar las horas de un tiempo al que le hemos perdido el valor, si acaso éste no se mide en retribución de algún tipo o en dinero. ¿Acaso sabemos todavía cómo usar nuestro tiempo sin un fin específico?

En una época en la que la crianza de los hijos, por razones mayores, se delega a menudo a otras figuras e instituciones, el Coronavirus obliga a cerrar escuelas y nos fuerza a buscar soluciones alternativas, a volver a poner a papá y mamá junto a los propios hijos. Nos obliga a volver a ser familia.

En una dimensión en la que las relaciones interpersonales, la comunicación, la socialización, se realiza en el (no)espacio virtual, de las redes sociales, dándonos la falsa ilusión de cercanía, este virus nos quita la verdadera cercanía, la real: que nadie se toque, se bese, se abrace, todo se debe de hacer a distancia, en la frialdad de la ausencia de contacto. ¿Cuánto hemos dado por descontado estos gestos y su significado?

En una fase social en la que pensar en uno mismo se ha vuelto la norma, este virus nos manda un mensaje claro: la única manera de salir de esta es hacer piña, hacer resurgir en nosotros el sentimiento de ayuda al prójimo, de pertenencia a un colectivo, de ser parte de algo mayor sobre lo que ser responsables y que ello a su vez se responsabilice para con nosotros. La corresponsabilidad: sentir que de tus acciones depende la suerte de los que te rodean, y que tú dependes de ellos.

Dejemos de buscar culpables o de preguntarnos porqué ha pasado esto, y empecemos a pensar en qué podemos aprender de todos ello. Todos tenemos mucho sobre lo que reflexionar y esforzarnos. Con el universo y sus leyes parece que la humanidad ya está bastante en deuda y está epidemia nos lo está viniendo a explicar a un caro precio.

(Cit. F. MORELLI, traducido al español)»

Así lo siento yo también. Espero que os haya gustado.

 ORGANIZACIÓN DURANTE EL CONFINAMIENTO

Carlos y yo estamos teletrabajando, así que nos hemos dividio el día en 4 franjas (aprox) y nos vamos turnando el cuidado de los niños y el trabajo. Claro que el rendimiento no es la mitad, pero es la única forma.

Tenemos muy claro desde el primer día que establecer unos horarios y una “rutina” es totalmente necesario para todos, así que lo hemos hecho y nos está funcionando bien. Aquí os dejo los nuestros.

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Los niños una vez más nos están dando una gran lección… Su capacidad de adaptación es impresionante, y son capaces de pasarlo bien con tan poco…

Nosotros cada día hacemos un DIARIO DE CONFINAMIENTO para practicar la escritura, leemos cuentos (por la mañana y por la noche) y hemos recuperado varios cuadernos de veranos que no teníamos terminados para prácticar otras áreas. También jugamos con las regletas para practicar las mates, y usamos la aplicación BMATH que utilizan en el cole.

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Del colegio nos han recomendado un link muy interesante (en catalán): AQUÍ con recursos educativos. Pero hay muchísimos blogs i webs (por ejemplo AQUÍ) que nos dan un montón de ideas maravillosas online.

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También es muy importante hacer algo de actividad física, así que los ratitos que podemos estar en el jardín los aprovechamos a tope, y el resto, videos de clases de yoga, zumba o gim.

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Y así ya han pasado 4 días, y en nada habrán pasado 15.

Poco a poco, con paciencia, y porqué no, disfrutándolo. Al fin y al cabo, es una situación que raramente se repetirá. Así que vamos a sacarle todo el jugo que podamos y a aprender todo lo que nos pueda enseñar.

Desde aquí un abrazo gigante a todos los que están sufriendo en su familia las consecuencias del virus.

¡MUCHA FUERZA Y ÁNIMO A TOD@S!

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